
La residencia/vivienda de Can Xalant alberga periódicamente artistas que vienen de fuera de Mataró para desarrollar su investigación y recibir apoyo en su proceso de producción. El artista fuera de su contexto habitual, se convierte en un observador que toma distancia de sus propias ideas y proyectos, aportando en muchos casos una mirada innovadora y fresca sobre el territorio y la realidad que le acoge. Bajo esta premisa, las sesiones de DISLOCACIONES ofrecen la posibilidad de conocer de cerca la experiencia de estos artistas e intercambiar con ellos reflexiones e impresiones.
Esta primera sesión de DISLOCACIONES, será una presentación pública de los trabajos de dos artistas internacionales que durante los meses de enero y febrero han sido residentes en el centro.
Santiago Contreras, ha accedido a la residencia gracias a ganar un premio de la Bienal SIART de La Paz, Bolivia. La beca consiste en una estancia de un mes y medio en Mataró financiada por la Embajada española. Durante su residencia ha realizado una serie de performances relacionadas con el impacto que le ha producido la convivencia tan cerca del mar.
Andrew de Freitas, neozelandés de nacimiento que vive en Montreal, Canadá, trabaja principalmente en el ámbito del cine y la fotografía. Durante su residencia ha realizado una investigación sobre las formas de trabajo precario y de supervivencia que ha detectado que se producen en la ciudad de Mataró como reacción a la crisis actual con el objetivo de realizar un documento audiovisual.
Durante la presentación los artistas hablarán de sus trabajos anteriores y de su experiencia en la ciudad como residentes en Can Xalant.
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El montón de arena sirve de metáfora. Sirve también como una especie de nexo entre el acontecimiento histórico y el acontecimiento artístico. Sustraer material, transportarlo, alterarlo, hacerlo visible, desmantelarlo, etc., posibilita hablar sobre la ausencia. La construcción de un algo que no se puede erigir, la nostalgia absurda por un territorio que no está. Todas estas acciones están trabajando la noción del pasado como un hecho actual, tratan de negociar entre estados presentes y ausentes. Mientras el mar genera una especie de estado hipnótico, las acciones parecen destruir esa noción, como acontecimientos en el vacío de la historia. Esa carencia territorial e histórica se ve reemplazada por la incapacidad para revertir el pasado como parte lógica y coherente de vida. Es así que todas estas acciones están en constante transferencia de materiales físicos (arena, agua, etc.) como de estados etéreos, donde la distancia temporal se funde. Dónde a partir de vacíos en la historia, en la identidad, en la actualidad, se está moldeando una especie de momento estático del tiempo.
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-Un gran, redondo y abierto juego.- opera en medio de un contexto de producción en expansión. Alrededor de la obra hay una red de actividades, compromisos y relaciones que el artista registra y reorganiza a través de grabaciones de campo, fotografía y cine. Las imágenes y los escenarios de los alrededores de la ciudad de Mataró se observan a través de un comprometido proceso que aprovecha y manipula las técnicas formales más a menudo asociadas con la producción narrativa del cine – como una manera de extraer nuevos mensajes y códigos de los relatos que ya existen en la superficie de las cosas- . El centro del proyecto es una película de 16 mm, que explora lo que eso significa para el trabajo – la búsqueda de formas alternativas de productividad tal y como se manifiestan en la vida cotidiana-. Aquí el énfasis se desplaza de los objetos y hacia los encuentros, lejos del lenguaje y de diálogo y hacia gestos y actos. La naturaleza de las actividades realizadas durante la residencia es tal que el trabajo se desarrolla con el tiempo, dejando al descubierto los múltiples resultados y las señales de su propia creación.
